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Ejecución de código en VLC Media Player

Se ha confirmado una vulnerabilidad en el reproductor multimedia VLC Media Player (versiones 2.2.3 y anteriores), que podrían permitir a atacantes remotos lograr comprometer los sistemas que ejecuten este conocido programa.

VLC Media Player es un completo reproductor multimedia que soporta un gran número de formatos, como pueden ser: MP3, MPEG, DIVX, VCD o DVD entre otros, así como varios protocolos de streaming. Además está disponible para un amplio número de plataformas distintas como Windows, Mac OS X y para varias distribuciones de Linux. VLC también puede ser utilizado como servidor en unicast o multicast, en IPv4 o IPv6, para una red de banda ancha.

El problema (con CVE-2016-5108) se debe a una escritura fuera de límites en modules/codec/adpcm.c, en la function DecodeAdpcmImaQT; debido a que no se comprueba que el número de canales en el flujo de entrada es menor o igual el tamaño del búfer. Podría emplearse para lograr denegaciones de servicio o incluso ejecutar código arbitrario a través de archivos QuickTime IMA manipulados.

VLC ha confirmado el problema que quedará corregido en la versión 2.2.4 y 3.0.0 de VLC.

Más información:

CVE request: VLC – crash and potential code execution when processing QuickTime IMA files

http://seclists.org/oss-sec/2016/q2/421

Changes between 2.2.3 and 2.2.4

http://www.videolan.org/developers/vlc-branch/NEWS

Fuente: Hispasec

Unos Hackers roban 13 millones de dólares de cajeros automáticos en Japón en apenas 2 horas

En Japón se llevó a cabo uno de los robos más grandes de la historia relacionados a cajeros automáticos. Un grupo de hackers lograron robar nada menos que el equivalente a 12.7 millones de dólares en apenas dos horas, retirando dinero de más de 1.400 cajeros en el país.

Esto se basó en el robo de más de los datos de más de 1.600 tarjetas de crédito de Sudáfrica por parte de criminales informáticos, quienes después las clonarían y procederían a hacer más de 14.000 transacciones desde los 1.400 cajeros ubicados en todo el territorio nipón.

En total robaron casi 1.500 millones de Yenes, en una operación que según la policía habría involucrado a unos 100 criminales.

Lo peor del caso es que los investigadores japoneses aseguran que lo difícil de esta clase de robos es conseguir los datos al infiltrarse en la infraestructura de los bancos, pero después clonar las tarjetas es algo realmente sencillo y barato.

Actualmente la policía de Japón trabaja en conjunto con la de Sudáfrica en el caso. Este es uno de los casos más grandes de robos a cajeros automáticos en la historia, y una prueba más de cómo deben mejorar los métodos de seguridad de las tarjetas de crédito.

Fuente: gizmodo

El hacker de 10 años que descubrió un error en Instagram y recibió US$10.000 por dar la alerta

Se supone que no tiene permitido acceder a la red social, y sin embargo descubrió una vulnerabilidad que podría ahorrarle algunos dolores de cabeza a Mark Zuckerberg.

Jani es el nombre del hacker de 10 años, de nacionalidad finlandesa, que acaba de recibir US$10.000 de parte de la empresa, propiedad de Facebook, por haber alertado de una falla que permite eliminar comentarios hechos por otros usuarios.

De acuerdo con las reglas de Facebook, Instagram y otras redes sociales, la edad mínima para tener una cuenta es 13 años.

Y sin embargo, se convirtió en el recipiente más joven del programa de recompensas creado por Facebook en 2011 para retribuir a los usuarios que ayudaran a identificar fallas en sus programas y plataformas.

El problema fue resuelto “rápidamente” una vez que se confirmó su existencia, señaló Facebook.

Cómo lo encontró

Según el periódico finlandés Iltalehti, que originalmente reportó la historia, Jani es desde hace años un entusiasta del lenguaje de códigos para juegos.

Recientemente, junto a su hermano gemelo, ha tornado su atención hacia temas de seguridad. Entre los dos han identificado varias fallas, pero ninguna lo suficientemente significativa como para obtener un pago.

Varias compañías informáticas tienen programas de recompensas para animar a los aficionados a compartir sus hallazgos con ellas, en vez de venderlos en el mercado negro.

De acuerdo con la nota de Iltalehti, en febrero pasado Jani logró infiltrar los servidores de Instagram y borrar comentarios en cuentas de otras personas.

“Hubiera podido eliminar a cualquiera, incluso los comentarios de Justin Beiber”

“Probé si Instagram podía tolerar códigos maliciosos en los campos de comentarios”, le dijo Jani al rotativo.

“Hubiera podido eliminar a cualquiera, incluso los comentarios de Justin Beiber”. – Jani, joven hacker

Acto seguido le envió un correo a Facebook, que prometió investigar.

Tras someter la falla a pruebas, determinó su autenticidad y decidió pagarle la suma.

Una bicicleta y un balón

El monto que recibió el joven talento de la informática es al menos cinco veces superior al promedio de lo que le ha otorgado a otros hackers desde 2011.

Hasta ahora su programa de recompensas ha significado el desembolso de US$4,3 millones a unas 800 personas.

Jani planea usar el dinero para comprar una bicicleta, un balón de fútbol y computadoras nuevas para él y su hermano.

Todo lo cual le servirá, de una forma u otra, para seguir soñando con el futuro. En el cual quiere convertirse en experto en seguridad.

“Sería mi trabajo soñado. La seguridad es muy importante”, dijo.

Fuente: BBC

Cómo Hackear una Elección: Andrés Sepúlveda afirma haber alterado campañas electorales durante ocho años dentro de Latinoamérica.

Justo antes de la medianoche Enrique Peña Nieto anunció su victoria como el nuevo presidente electo de México. Peña Nieto era abogado y millonario, proveniente de una familia de alcaldes y gobernadores. Su esposa era actriz de telenovelas. Lucía radiante mientras era cubierto de confeti rojo, verde y blanco en la sede central del Partido Revolucionario Institucional, o PRI, el cual había gobernado por más de 70 años antes de ser destronado en el 2000. Al devolver el poder al PRI en aquella noche de julio de 2012 Peña Nieto prometió disminuir la violencia ligada al narcotráfico, luchar contra la corrupción y dar inicio a una era más transparente en la política mexicana.

A dos mil millas de distancia (3.200 kilómetros), en un departamento en el lujoso barrio de Chicó Navarra en Bogotá, Andrés Sepúlveda estaba sentado frente a seis pantallas de computadores. Sepúlveda es colombiano, de constitución robusta, con cabeza rapada, perilla y un tatuaje de un código QR con una clave de cifrado en la parte de atrás de su cabeza. En su nuca están escritas las palabras “</head>” y “<body>”, una encima de la otra, en una oscura alusión a la codificación. Sepúlveda observaba una transmisión en directo de la celebración de la victoria de Peña Nieto, a la espera de un comunicado oficial sobre los resultados.

Cuando Peña Nieto ganó Sepúlveda comenzó a destruir evidencia. Perforó agujeros en memorias USB, discos duros y teléfonos móviles, calcinó sus circuitos en un microondas y luego los hizo pedazos con un martillo. Trituró documentos y los tiró por el excusado, junto con borrar servidores alquilados de forma anónima en Rusia y Ucrania mediante el uso de Bitcoins. Desbarataba la historia secreta de una de las campañas más sucias de Latinoamérica en los últimos años.

Sepúlveda, de 31 años, dice haber viajado durante ocho años a través del continente manipulando las principales campañas políticas. Con un presupuesto de US$600.000, el trabajo realizado para la campaña de Peña Nieto fue por lejos el más complejo. Encabezó un equipo de seis hackers que robaron estrategias de campaña, manipularon redes sociales para crear falsos sentimientos de entusiasmo y escarnio e instaló spyware en sedes de campaña de la oposición, todo con el fin de ayudar a Peña Nieto, candidato de centro derecha, a obtener una victoria. En aquella noche de julio, destapó botella tras botella de cerveza Colón Negra a modo de celebración. Como de costumbre en una noche de elecciones, estaba solo.

La carrera de Sepúlveda comenzó en 2005, y sus primeros fueron trabajos fueron menores – consistían principalmente en modificar sitios web de campañas y violar bases de datos de opositores con información sobre sus donantes. Con el pasar de los años reunió equipos que espiaban, robaban y difamaban en representación de campañas presidenciales dentro de Latinoamérica. Sus servicios no eran baratos, pero el espectro era amplio. Por US$12.000 al mes, un cliente contrataba a un equipo que podía hackear teléfonos inteligentes, falsificar y clonar sitios web y enviar correos electrónicos y mensajes de texto masivos. El paquete prémium, a un costo de US$20.000 mensuales, también incluía una amplia gama de intercepción digital, ataque, decodificación y defensa. Los trabajos eran cuidadosamente blanqueados a través de múltiples intermediarios y asesores. Sepúlveda señala que es posible que muchos de los candidatos que ayudó no estuvieran al tanto de su función. Sólo conoció a unos pocos.

Sus equipos trabajaron en elecciones presidenciales en Nicaragua, Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y Venezuela. Las campañas mencionadas en esta historia fueron contactadas a través de ex y actuales voceros; ninguna salvo el PRI de México y el Partido de Avanzada Nacional de Guatemala quiso hacer declaraciones.

De niño, fue testigo de la violencia de las guerrillas marxistas de Colombia. De adulto se unió a derecha que emergía en Latinoamérica. Creía que sus actividades como hacker no eran más diabólicas que las tácticas de aquellos a quienes se oponía, como Hugo Chávez y Daniel Ortega.

Muchos de los esfuerzos de Sepúlveda no rindieron frutos, pero tiene suficientes victorias como para decir que ha influenciado la dirección política de América Latina moderna tanto como cualquier otra persona en el siglo XXI. “Mi trabajo era hacer acciones de guerra sucia y operaciones psicológicas, propaganda negra, rumores, en fin, toda la parte oscura de la política que nadie sabe que existe pero que todos ven”, dice sentado en una pequeña mesa de plástico en un patio exterior ubicado en lo profundo de las oficinas sumamente resguardadas de la Fiscalía General de Colombia. Actualmente, cumple una condena de 10 años por los delitos de uso de software malicioso, conspirar para delinquir, violación de datos y espionaje conectados al hackeo de las elecciones de Colombia de 2014. Accedió a contar su versión completa de los hechos por primera vez con la esperanza de convencer al público de que se ha rehabilitado y obtener respaldo para la reducción de su condena.

Generalmente, señala, estaba en la nómina de Juan José Rendón, un asesor político que reside en Miami y que ha sido catalogado como el Karl Rove de Latinoamérica. Rendón niega haber utilizado a Sepúlveda para cualquier acto ilegal y refuta de forma categórica la versión que Sepúlveda entregó a Bloomberg Businessweek sobre su relación, pero admite conocerlo y haberlo contratado para el diseño de sitios webs. “Si hablé con él puede haber sido una o dos veces, en una sesión grupal sobre eso, sobre el sitio web”, declara. “En ningún caso hago cosas ilegales. Hay campañas negativas. No les gusta, de acuerdo. Pero si es legal lo haré. No soy un santo, pero tampoco soy un criminal” (Destaca que pese a todos los enemigos que ha acumulado con el transcurso de los años debido a su trabajo en campañas, nunca se ha visto enfrentado a ningún cargo criminal). A pesar de que la política de Sepúlveda era destruir todos los datos al culminar un trabajo, dejó algunos documentos con miembros de su equipo de hackers y otros personas de confianza a modo de “póliza de seguro” secreta.

Sepúlveda proporcionó a Bloomberg Businessweek correos electrónicos que según él muestran conversaciones entre él, Rendón, y la consultora de Rendón acerca del hackeo y el progreso de ciberataques relacionados a campañas. Rendón señala que los correos electrónicos son falsos. Un análisis llevado a cabo por una empresa de seguridad informática independiente demostró que un muestreo de los correos electrónicos que examinaron parecen ser auténticos. Algunas de las descripciones de Sepúlveda sobre sus actividades concuerdan con relatos publicados de eventos durante varias campañas electorales, pero otros detalles no pudieron ser verificados de forma independiente. Una persona que trabajó en la campaña en México y que pidió mantener su nombre en reserva por temor a su seguridad, confirmó en gran parte la versión de Sepúlveda sobre su función y la de Rendón en dicha elección.

Sepúlveda dice que en España le ofrecieron varios trabajos políticos que habría rechazado por estar demasiado ocupado. Al preguntarle si la campaña presidencial de EEUU está siendo alterada, su respuesta es inequívoca. “Estoy cien por ciento seguro de que lo está”, afirma.

Sepúlveda creció en medio de la pobreza en Bucaramanga, ocho horas al norte de Bogotá en auto. Su madre era secretaria. Su padre era activista y ayudaba a agricultores a buscar mejores productos para cultivar que la coca, por lo que la familia se mudó constantemente debido a las amenazas de muerte de narcotraficantes. Sus padres se divorciaron y a los 15 años, tras reprobar en la escuela, se mudó donde su padre en Bogotá y utilizó un computador por primera vez. Más tarde se inscribió en una escuela local de tecnología y a través de un amigo que conoció ahí aprendió a programar.

En 2005, el hermano mayor de Sepúlveda, publicista, ayudaba en las campañas parlamentarias de un partido alineado con el entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe. Uribe era uno de los héroes de los hermanos, un aliado de Estados Unidos que fortaleció al ejército para luchar contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Durante una visita a la sede del partido, Sepúlveda sacó su computador portátil y comenzó a analizar la red inalámbrica del recinto. Con facilidad interceptó el computador de Rendón, el estratega del partido, y descargó la agenda de Uribe y sus próximos discursos. Sepúlveda señala que Rendón se puso furioso y lo contrató ahí mismo. Rendón dice que esto nunca ocurrió.

Durante décadas, las elecciones en Latinoamérica fueron manipuladas y no ganadas, y los métodos eran bastante directos. Los encargados locales de adulterar elecciones repartían desde pequeños electrodomésticos a dinero en efectivo a cambio de votos. Sin embargo, en la década de 1990 reformas electorales se extendieron por la región. Los votantes recibieron tarjetas de identificación imposibles de falsificar y entidades apartidistas se hicieron cargo de las elecciones en varios países. La campaña electoral moderna, o al menos una versión con la cual Norteamérica estaba familiarizada, había llegado a Latinoamérica.

Rendón ya había lanzado una exitosa carrera que según sus críticos – y más de una demanda – estaba basada en el uso de trucos sucios y la divulgación de rumores. (En 2014, Carlos Mauricio Funes, el entonces presidente de El Salvador, acusó a Rendón de orquestar campañas de guerra sucia dentro de Latinoamérica. Rendón lo demandó en Florida por difamación, pero la corte desestimó el caso señalando que no se podía demandar a Funes por sus actos oficiales). Hijo de activistas a favor de la democracia, estudió sicología y trabajó en publicidad antes de asesorar a candidatos presidenciales en su país natal, Venezuela. Después de acusar en 2004 al entonces presidente Hugo Chávez de fraude electoral, dejó el país y nunca regresó.

Sepúlveda dice que su primer trabajo como hacker consistió en infiltrar el sitio web de un rival de Uribe, robar una base de dato de correos electrónicos y enviar correos masivos a los usuarios con información falsa. Recibió US$15.000 en efectivo por un mes de trabajo, cinco veces más de lo que ganaba en su trabajo anterior como diseñador de sitios web.

Rendón, que era dueño de una flota de automóviles de lujo, usaba relojes ostentosos y gastaba miles de dólares en trajes a medida, deslumbró a Sepúlveda. Al igual que Sepúlveda, Rendón era un perfeccionista. Esperaba que sus empleados llegaran a trabajar temprano y se fueran tarde. “Era muy joven, hacía lo que me gustaba, me pagaban bien y viajaba, era el trabajo perfecto”. Pero más que cualquier otra cosa, sus políticas de derecha coincidían. Sepúlveda señala que veía a Rendón como un genio y mentor. Budista devoto y practicante de artes marciales, según su propio sitio web, Rendón cultivaba una imagen de misterio y peligro, vistiendo solo ropa negra en público e incluso utilizando de vez en cuando la vestimenta de un samurái. En su sitio web se denomina el estratega político “mejor pagado, más temido y también el más solicitado y eficiente”. Sepúlveda sería en parte responsable de aquello.

Rendón, indica Sepúlveda, se dio cuenta de que los hackers podían integrarse completamente en una operación política moderna, llevando a cabo ataques publicitarios, investigando a la oposición y hallando maneras de suprimir la participación de un adversario. En cuanto a Sepúlveda, su aporte era entender que los votantes confiaban más en lo que creían eran manifestaciones espontáneas de personas reales en redes sociales que en los expertos que aparecían en televisión o periódicos. Sabía que era posible falsificar cuentas y crear tendencias en redes sociales, todo a un precio relativamente bajo. Escribió un software, llamado ahora Depredador de Redes Sociales, para administrar y dirigir un ejército virtual de cuentas falsas de Twitter. El software le permitía cambiar rápidamente nombres, fotos de perfil y biografías para adaptarse a cualquier circunstancia. Con el transcurso del tiempo descubrió que manipular la opinión pública era tan fácil como mover las piezas en una tablero de ajedrez, o en sus palabras, “pero también cuando me di cuenta que las personas creen más a lo que dice Internet que a la realidad, descubrí que ‘tenía el poder’ de hacer creer a la gente casi cualquier cosa”.

Sepúlveda’s head

Sepúlveda’s head
La cabeza de Sepúlveda. El tatuaje de más arriba es un código QR con una clave de cifrado.

Según Sepúlveda, recibía su sueldo en efectivo, la mitad por adelantado. Cuando viajaba empleaba un pasaporte falso y se hospedaba solo en un hotel, lejos de los miembros de la campaña. Nadie podía ingresar a su habitación con un teléfono inteligente o cámara fotográfica.

La mayoría de los trabajos eran acordados en persona. Rendón entregaba a Sepúlveda una hoja con nombres de objetivos, correos electrónicos y teléfonos. Sepúlveda llevaba la hoja a su hotel, ingresaba los datos en un archive encriptado y luego quemaba el papel o lo tiraba por el excusado. Si Rendón necesitaba enviar un correo electrónico, empleaba lenguaje codificado. “Dar caricias” significaba atacar; “escuchar música” significaba interceptar las llamadas telefónicas de un objetivo.

Rendón y Sepúlveda procuraron no ser vistos juntos. Se comunicaban a través de teléfonos encriptados que reemplazaban cada dos meses. Sepúlveda señala que enviaba informes de avance diarios y reportes de inteligencia desde cuentas de correo electrónico desechable a un intermediario en la firma de consultoría de Rendón.

Cada trabajo culminaba con una secuencia de destrucción específica, codificada por colores. El día de las elecciones, Sepúlveda destruía todos los datos clasificados como “rojos”. Aquellos eran archivos que podían enviarlo a prisión a él y a quienes hubiesen estado en contacto con ellos: llamadas telefónicos y correos electrónicos interceptados, listas de víctimas de piratería informática e informes confidenciales que preparaba para las campañas. Todos los teléfonos, discos duros, memorias USB y servidores informáticos eran destruidos físicamente. Información “amarilla” menos sensible – agendas de viaje, planillas salariales, planes de recaudación de fondos – se guardaban en un dispositivo de memoria encriptado que se le entregaba a las campañas para una revisión final. Una semana después, también sería destruido.

Para la mayoría de los trabajos Sepúlveda reunía a un equipo y operaba desde casas y departamentos alquilados en Bogotá. Tenía un grupo de 7 a 15 hackers que iban rotando y que provenían de distintas partes de Latinoamérica, aprovechando las diferentes especialidades de la región. En su opinión, lo brasileños desarrollan el mejor malware. Los venezolanos y ecuatorianos son expertos en escanear sistemas y software para detectar vulnerabilidades. Los argentinos son artistas cuando se trata de interceptar teléfonos celulares. Los mexicanos son en su mayoría hackers expertos pero hablan demasiado. Sepúlveda sólo acudía a ellos en emergencias.

Estos trabajos demoraban desde un par de días a varios meses. En Honduras, Sepúlveda defendió el sistema computacional y comunicacional del candidato presidencial Porfirio Lobo Sosa de hackers empleados por sus opositores. En Guatemala, interceptó digitalmente datos de seis personajes del ámbito de la política y los negocios y dice que entregó la información a Rendón en memorias USB encriptadas que dejaba en puntos de entrega secretos. (Sepúlveda dice que este fue un trabajo pequeño para un cliente de Rendón ligado al derechista Partido de Avanzada Nacional (PAN). El PAN señala que nunca contrato a Rendón y dice no estar al tanto de ninguna de las actividades que relata Sepúlveda). En Nicaragua en 2011, Sepúlveda atacó a Ortega, quien se presentaba a su tercer período presidencial. En una de las pocas ocasiones en las que trabajó para otro cliente y no para Rendón, infiltró la cuenta de correo electrónico de Rosario Murillo, esposa de Ortega y principal vocera de comunicación del gobierno, y robó un caudal de secretos personales y gubernamentales.

En Venezuela en 2012, impulsado por su aversión a Chávez, el equipo dejó de lado su precaución habitual. Durante la campaña de Chávez para postular a un cuarto período presidencial, Sepúlveda publicó un video de YouTube anónimo en el que hurgaba en el correo electrónico de una de las personas más poderosas de Venezuela, Diosdado Cabello, en ese entonces presidente de la Asamblea Nacional. También salió de su estrecho círculo de hackers de confianza y movilizó a Anonymous, el grupo de hackers activistas, para atacar el sitio web de Chávez.

Tras el ataque de Sepúlveda a la cuenta de Twitter de Cabello, Rendón lo había felicitado. “Eres noticia :)” escribió en un correo electrónico el 9 de septiembre de 2012 adjunto un enlace a una historia sobre la falla de seguridad. Sepúlveda proporcionó pantallazos de decenas de correos electrónicos y varios de los correos originales escritos en jerga hacker (“Owned!”, decía un correo, haciendo referencia al hecho de haber comprometido la seguridad de un sistema), que muestran que durante noviembre de 2011 y septiembre de 2012 Sepúlveda envió largas listas de sitios gubernamentales que había infiltrado para varias campañas a un alto miembro de la empresa de asesoría de Rendón. Dos semanas antes de la elección presidencial en Venezuela, Sepúlveda envió pantallazos mostrando cómo había infiltrado el sitio web de Chávez y cómo podía activarlo y desactivarlo a voluntad.

Chávez ganó las elecciones pero murió de cáncer cinco meses después, lo que llevó a realizar una elección extraordinaria en la que Nicolás Maduro fue electo presidente. Un día antes que Maduro proclamara su victoria, Sepúlveda hackeó su cuenta de Twitter y publicó denuncias de fraude electoral. El gobierno Venezolano culpó a “hackeos conspiradores del exterior” y deshabilitó internet en todo el país durante 20 minutos.

En México, el dominio técnico de Sepúlveda y la gran visión de una máquina política despiadada de Rendón confluyeron plenamente, impulsados por los vastos recursos del PRI. Los años bajo el gobierno del presidente Felipe Calderón y el Partido Acción Nacional, PAN) se vieron plagados por una devastadora guerra contra los carteles de drogas, lo que hizo que secuestros, asesinatos en la vía pública y decapitaciones fuesen actos comunes. A medida que se aproximaba el 2012, el PRI ofreció el entusiasmo juvenil de Peña Nieto, quien recién había terminado su período como gobernador.

A Sepúlveda no le agradaba la idea de trabajar en México, un país peligroso para involucrarse en el ámbito público. Pero Rendón lo convenció para realizar viajes breves desde el 2008 y volando frecuentemente en su avión privado. Durante un trabajo en Tabasco, en la sofocante costa del Golfo de México, Sepúlveda hackeó a un jefe político que resultó tener conexiones con un cartel de drogas. Luego que el equipo de seguridad de Rendón tuvo conocimiento de un plan para asesinar a Sepúlveda, este pasó la noche en una camioneta blindada Suburban antes de regresar a Ciudad de México.

En la práctica, México cuenta con tres principales partidos políticos y Peña Nieto enfrentaba tanto a oponentes de derecha como de izquierda. Por la derecha, el PAN había nominado a Josefina Vázquez Mota, la primera candidata del partido a presidenta. Por la izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), eligió a Andrés Manuel López Obrador, ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Las primeras encuestas le daban 20 puntos de ventaja a Peña Nieto, pero sus partidarios no correrían riesgos. El equipo de Sepúlveda instaló malware en enrutadores en el comando del candidato del PRD, lo que le permitió interceptor los teléfonos y computadores de cualquier persona que utilizara la red, incluyendo al candidato. Realizó acciones similares contra Vázquez Mota del PAN. Cuando los equipos de los candidatos preparaban discursos políticos, Sepúlveda tenía acceso a la información tan pronto como los dedos de quien escribía el discurso tocaban el teclado. Sepúlveda tenía conocimiento de las futuras reuniones y programas de campaña antes que los propios miembros de cada equipo.

El dinero no era problema. En una ocasión Sepúlveda gastó US$50,000 en software ruso de alta gama que rápidamente interceptaba teléfonos Apple, BlackBerry y Android. También gastó una importante suma en los mejores perfiles falsos de Twitter, perfiles que habían sido mantenidos al menos un año lo que les daba una pátina de credibilidad.

Sepúlveda administraba miles de perfiles falsos de este tipo y usaba las cuentas para hacer que la discusión girara en torno a temas como el plan de Peña Nieto para poner fin a la violencia relacionada con el tráfico de drogas, inundando las redes sociales con opiniones que usuarios reales replicarían. Para tareas menos matizadas, contaba con un ejército mayor de 30.000 cuentas automatizadas de Twitter que realizaban publicaciones para generar tendencias en la red social. Una de las tendencias en redes sociales a las que dio inicio sembró el pánico al sugerir que mientras más subía López Obrador en las encuestas, más caería el peso. Sepúlveda sabía que lo relativo a la moneda era una gran vulnerabilidad. Lo había leído en una de las notas internas del personal de campaña del propio candidato.

Sepúlveda y su equipo proveían casi cualquier cosa que las artes digitales oscuras podían ofrecer a la campaña de Peña Nieto o a importantes aliados locales. Durante la noche electoral, hizo que computadores llamaran a miles de votantes en el estratégico y competido estado de Jalisco, a las 3:00a.m., con mensajes pregrabados. Las llamadas parecían provenir de la campaña del popular candidato a gobernador de izquierda Enrique Alfaro Ramírez. Esto enfadó a los votantes —esa era la idea— y Alfaro perdió por un estrecho margen. En otra contienda por la gobernación, Sepúlveda creó cuentas falsas en Facebook de hombres homosexuales que decían apoyar a un candidato católico conservador que representaba al PAN, maniobra diseñada para alienar a sus seguidores. “Siempre sospeché que había algo raro”, señaló el candidato Gerardo Priego al enterarse de cómo el equipo de Sepúlveda manipuló las redes sociales en la campaña.

En mayo, Peña Nieto visitó la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México y fue bombardeado con consignas y abucheado por los estudiantes. El desconcertado candidato se retiró junto a sus guardaespaldas a un edificio contiguo, y según algunas publicaciones en medios sociales se escondió en un baño. Las imágenes fueron un desastre. López Obrador repuntó.

El PRI logró recuperarse luego que uno de los asesores de López Obrador fue grabado pidiéndole a un empresario US$6 millones para financiar la campaña de su candidato, que estaba corta de fondos, lo que presuntamente habría violado las leyes mexicanas. Pese a que el hacker dice desconocer el origen de esa grabación en particular, Sepúlveda y su equipo habían interceptado las comunicaciones del asesor Luis Costa Bonino durante meses. (El 2 de febrero de 2012, Rendón le envío tres direcciones de correos electrónicos y un número de celular de Costa Bonino en un correo titulado “Trabajo”). El equipo de Sepúlveda deshabilitó el sitio web personal del asesor y dirigió a periodistas a un sitio clonado. Ahí publicaron lo que parecía ser una extensa defensa escrita por Costa Bonino, que sutilmente planteaba dudas sobre si sus raíces uruguayas violaban las restricciones de México sobre la participación de extranjeros en elecciones. Costa Bonino abandonó la campaña pocos días después. Recientemente señaló que sabía que estaba siendo espiado, solo que no sabía cómo. Son gajes del oficio en Latinoamérica: “Tener un teléfono hackeado por la oposición no es una gran novedad. De hecho, cuando hago campaña, parto del supuesto de que todo lo que hable por teléfono va a ser escuchado por los adversarios”.

La oficina de prensa de Peña Nieto declinó hacer comentarios. Un vocero del PRI dijo que el partido no tiene conocimiento alguno de que Rendón hubiese prestado servicios para la campaña de Peña Nieta o cualquier otra campaña del PRI. Rendón afirma que ha trabajado a nombre de candidatos del PRI en México durante 16 años, desde agosto de 2000 hasta la fecha.

Juan José Rendón

Juan José Rendón
Juan José Rendón, asesor político.
Fotógrafo: El Comercio/GDA/ZUMA PRESS

En 2012, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, sucesor de Uribe, inesperadamente dio inicio a las conversaciones de paz con las FARC, con la esperanza de poner fin a una guerra de 50 años. Furioso, Uribe, cuyo padre fue asesinado por guerrilleros de la FARC, formó un partido y respaldó a un candidato independiente, Óscar Iván Zuluaga, quien se oponía al diálogo.

Rendón, que trabajaba para Santos, quería que Sepúlveda fuera parte de su equipo, pero este último lo rechazó. Consideró que la disposición de Rendón para trabajar con un candidato que apoyaba un acuerdo de paz con las FARC era una traición y sospechaba que el asesor estaba dejando que el dinero fuera más fuerte que sus principios. Sepúlveda señala que la ideología era su principal motivación, luego venía el dinero, y si su fin hubiera sido enriquecerse, podría haber ganado mucho más hackeando sistemas financieros en vez de elecciones. Por primera vez, decidió oponerse a su mentor.

Sepúlveda se sumó al equipo de la oposición y le reportaba directamente al jefe de campaña de Zuluaga, Luis Alfonso Hoyos. (Zuluaga niega conocimiento alguno del hackeo; Hoyos no pudo ser contactado para dar comentarios). Sepúlveda señala que juntos elaboraron un plan para desacreditar al presidente al mostrar que las guerrillas seguían dedicadas al narcotráfico y la violencia, pese a que hablaban de un acuerdo de paz. Transcurridos algunos meses, Sepúlveda había hackeado los teléfonos y cuentas de correos electrónicos de más de 100 militantes, entre ellos el líder de las FARC Rodrigo Londoño, también conocido como Timochenko. Tras elaborar un grueso archivo sobre las FARC, que incluía evidencia sobre cómo el grupo suprimía los votos de campesinos en zonas rurales, Sepúlveda accedió a acompañar a Hoyos a los estudios de un programa de noticias de TV en Bogotá y presentar la evidencia.

Quizás no fue muy astuto trabajar de forma tan obstinada y pública en contra de un partido en el poder. Un mes después, Sepúlveda fumaba un cigarrillo en la terraza de su oficina en Bogotá cuando vio acercarse una caravana de vehículos policiales. Cuarenta agentes del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía de Colombia vestidos de negro allanaron su oficina y lo arrestaron. Sepúlveda dice que su descuido en la estación de TV fue lo que condujo a su arresto. Cree que alguien lo delató. En tribunales, usó un chaleco antibalas y estuvo rodeado de guardias. En la parte trasera del tribunal hombres sostenían fotografías de sus familiares y pasaban sus dedos sobre sus gargantas, simulando cortar sus cuellos, o ponían sus manos sobres sus bocas dando a entender que debían mantener silencio o atenerse a las consecuencias. Abandonado por sus antiguos aliados, terminó por declararse culpable de espionaje, hackeo y otros crímenes a cambio de una sentencia de 10 años.

Tres días después de llegar a la cárcel La Picota en Bogotá, visitó al dentista y fue emboscado por hombres con cuchillos y navajas, pero fue socorrido por los guardias. Una semana más tarde, los guardias lo despertaron y lo sacaron rápidamente de su celda, señalando que tenían información sobre un plan para dispararle con una pistola con silenciador mientras dormía. Luego que la Policía Nacional interceptó llamadas telefónicas que daban cuenta de un nuevo complot, fue enviado a confinamiento solitario en una cárcel de máxima seguridad ubicada en una deteriorada zona del centro de Bogotá. Duerme con una manta antibalas y un chaleco antibalas al lado de su cama, detrás de puertas a prueba de bombas. Guardias van a verlo cada hora. Como parte de su acuerdo con la fiscalía, dice que se ha convertido en testigo del gobierno y ayuda a investigadores a evaluar posibles casos contra el ex candidato Zuluaga y su estratega Hoyos. Las autoridades emitieron una orden para el arresto de Hoyos, pero según informes de la prensa colombiana él escapó a Miami.

Cuando Sepúlveda sale a reuniones con fiscales en el búnker, la sede central de la Fiscalía General de Colombia, viaja en una caravana armada que incluye seis motocicletas que atraviesan la capital a 60 millas por hora y colapsan las señalas de teléfonos celulares a medida que transitan para bloquear el rastreo de sus movimientos o la detonación de bombas a lo largo del camino.

En julio de 2015, Sepúlveda se sentó en un pequeño patio central del Búnker, se sirvió un café de un termo y sacó un paquete de cigarrillos Marlboro. Dice que desea contar su historia porque la gente desconoce el alcance del poder que ejercen los hackers en las elecciones modernas o el conocimiento especializado que se requiere para detenerlos. “Yo trabajé con presidentes, personalidades públicas con mucho poder e hice muchísimas cosas que finalmente, de absolutamente ninguna me arrepiento porque lo hice con plena convicción y bajo un objetivo claro, acabar las dictaduras y los gobiernos socialistas en Latinoamérica”, señala. “Yo siempre he dicho que hay dos tipos de política, la que la gente ve y la que realmente hace que las cosas pasen, yo trabajaba en la política que no se ve”.

Sepúlveda dice que se le permite usar un computador y una conexión a internet monitoreada como parte de un acuerdo para ayudar a la Fiscalía a rastrear y alterar a carteles de drogas empelando una versión de su software Depredador de Redes Sociales. El Gobierno no confirmó ni negó que tenga acceso a un computador o el uso que le da a este. Sepúlveda dice que ha modificado el software Depredador de Redes Sociales para contraatacar el tipo de sabotaje que solía ser su especialidad, entre otras cosas tapar los muros de Facebook y los feeds de Twitter de los candidatos. Utilizó su software para analizar 700.000 tweets de cuentas de partidarios de ISIS para aprender qué se necesita para ser un buen reclutador de terroristas. Sepúlveda dice que el programa ha podido identificar a reclutadores de ISIS minutos después de haber creado cuentas de Twitter y comenzar a publicar y espera poder compartir la información con Estados Unidos u otros países que luchan contra el grupo islamista. Una firma independiente evaluó muestras del código de Sepúlveda y determinó que eran auténticas y sustancialmente originales.

Las afirmaciones de Sepúlveda respecto a que operaciones de este tipo ocurren en todos los continentes son plausibles, dice David Maynor, quien dirige una compañía de servicios de control de seguridad en Atlanta, llamada Errata Security. Maynor que de vez en cuando recibe solicitudes para trabajos relacionados a campañas electorales. Le han pedido que su compañía obtenga correos electrónicos y otros documentos de los computadores de candidatos, aunque el nombre del cliente final nunca es revelado. “Esas actividades ocurren en Estados Unidos, y ocurren todo el tiempo”, indica.

En una ocasión a Maynor se le pidió robar datos a modo de realizar un control de seguridad. Pero el individuo no pudo demostrar una conexión real con la campaña cuya seguridad deseaba poner a prueba. En otra oportunidad, un posible cliente le encargó un informe detallado sobre cómo rastrear los movimientos de un candidato cambiando el iPhone de un usuario por un dispositivo clonado e interceptado. “Por razones obvias, siempre rechazamos estas solicitudes”, indica que Maynor, quien no quiso nombrar a los candidatos involucrados.

Tres semanas después del arresto de Sepúlveda, Rendón fue obligado a renunciar a la campaña de Santos en medio de acusaciones en la prensa sobre cómo había aceptado US$12 millones de narcotraficantes y se los había entregado al candidato, hecho que él niega.

Según Rendón, funcionarios colombianos lo interrogaron poco tiempo después en Miami, lugar donde reside. Rendón señala que los investigadores colombianos le preguntaron sobre Sepúlveda y les dijo que la participación de Sepúlveda se limitaba al desarrollo de sitios web.

Rendón niega haber trabajado con Sepúlveda de forma significativa. “Él dice que trabajó conmigo en 20 lugares y no, no lo hizo”, afirma Rendón. “nunca le pagué un peso”.

El año pasado, medios colombianos señalaron que según fuentes anónimas Rendón trabajaba para la campaña presidencial de Donald Trump. Rendón dice que los informes son falsos. La campaña se acercó a él, pero los rechazó porque le desagrada Trump. “Según tengo entendido, no estamos familiarizados con este individuo”, señala la vocera de Trump, Hope Hicks. “No había escuchado su nombre, y tampoco lo conocen otros altos miembros de la campaña”. Sin embargo, Rendón dice estar en conversaciones con otra de las principales campañas presidenciales de Estados Unidos – no quiso decir cuál – para comenzar a trabajar con ellos una vez que concluyan las primarias y comiencen las elecciones generales.

Fuente: bloomberg

¿Cómo logró el FBI desbloquear el iPhone del atacante de San Bernardino y de paso frustrar a Apple?

Tomó varias semanas, órdenes judiciales, contrademandas, pero finalmente el Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI, según sus siglas en inglés) logró penetrar el iPhone del atacante de San Bernardino.

“Hemos logrado acceder exitosamente a la información guardada en el iPhone de (Syed) Farook”, señaló el Departamento de Justicia de EE.UU. en la petición en la que pide terminar con el proceso legal que había iniciado contra Apple.

“Ya no requerimos la ayuda de Apple”, aseguró el escrito.

Así puso fin a la pelea de seis semanas desde que el FBI le pidiera a Apple desarrollar una “llave maestra” o “superclave” para acceder a la información contenida en el iPhone de Farook, quien junto a su mujer mató a 14 personas en un tiroteo en San Bernardino, California.

Apple se negó, argumentando que eso vulneraba la privacidad de sus usuarios, ya que una llave maestra puede utilizarse en cualquier dispositivo.

Pero la acción, lejos de finalizar el debate, le echó leña, haciendo surgir una serie de preguntas sobre las herramientas utilizadas y el futuro de la privacidad de los datos contenidos en dispositivos móviles.

¿Cómo accedió el FBI a la información?

iPhone

Hay varias teorías sobre cómo el FBI logró quebrantar la seguridad del iPhone.

Hasta el momento, no se saben los detalles técnicos. Y es poco probable que se sepan oficialmente. No hay nada que obligue al FBI a revelar su fórmula.

Lo que se sabe es que lo hizo a través de una “tercera parte”. Es decir, una compañía externa.

En lo que coinciden analistas y miembros de la industria es en que es prácticamente imposible que otra compañía haya podido proveer la llave maestra o “superclave” para vulnerar el sistema de seguridad iOS de Apple.

“Que hayan logrado desencriptar y encriptar (el sistema operativo) es posible pero lo menos probable”, le comenta a BBC Mundo David Gibson, vicepresidente de Estrategia y Desarrollo de Mercados de Varonis.

Lo más probable, según el experto, es que haya sido un “ataque de software”.

Esto a través de una empresa de desbloqueo de información, o lo que en la industria se denomina Análisis Forense de teléfonos celulares.

No es lo mismo que el común “desbloqueo” de un iPhone que puede realizar una empresa telefónica o un proveedor “pirata”. Ese desbloqueo lo que hace es volver el iPhone a su estado original, es decir, borrando toda la información existente.

Usuario

Los usuarios de iPhone se han mostrado contrarios a que se cree una “llave maestra” o “superclave” que le permita al FBI acceso a sus dispositivos.

Lo que hacen las empresas de Análisis Forense es “desbloquear” el aparato precisamente para recuperar la información contenida en él.

Según Jerónimo García, director de la consultora en servicios informáticos Sidertia Solutions, la manera más lógica sería es que hayan usado un “exploit” (herramienta de software diseñada para aprovecharse de una falla en un sistema informático) que explote una vulnerabilidad en el gestor de arranque de IOS, iBoot, encargado de cargar el modo de recuperación.

Así, “se podría tomar el control del mismo y por tanto poder evitar la limitación de la contraseña”, le asegura el director a BBC Mundo.

Otra posible forma de desbloquearlo sin perder la información es clonar una “imagen” del teléfono, es decir, una copia física del dispositivo para probar contraseñas incluso cuando se sobrepasa el límite de intentos.

“Obtienes una imagen lógica y vas rastreando con ella”.

Así, al bloquearse el teléfono luego de 10 intentos, se puede “continuar el ataque con alguna de las copias de la imagen”.

¿Quién desafió a Apple y ayudó al FBI?

El FBI no quiso identificar la “tercera parte” que logró acceder a la información y, según lo que le dijo su oficina central de Comunicaciones a BBC Mundo, tampoco lo hará.

Pero todos los ojos están puestos en Cellebrite, una compañía de origen israelí con oficinas en distintas partes del mundo, entre ellas EE.UU., luego de que el periódico israelí Yedioth Ahronoth revelara el miércoles pasado el supuesto vínculo.

Cellebrite le confirmó a la BBC que trabajan con el FBI, pero no quiso dar detalles.

Contrato

El 21 de marzo el FBI realizó un contrato de compra con Cellebrite por US$15.000 (Ver foto) por un “Software de información tecnológica”

Sin embargo, según los detalles este tendría relación con la “renovación del software UFED para siete máquinas” en Chicago.

BBC Mundo intentó obtener más detalles del contrato, sin embargo hasta el cierre de este artículo el FBI no contestó el requerimiento.

El mismo 21 de marzo el FBI aseguró que trabajaba con una“parte externa”, que había desarrollado una forma de quebrantar la seguridad del iPhone de San Bernardino.

¿Se abrió una caja de Pandora?

La pregunta hoy, aseguran los expertos, no es quién lo hizo, sino si esta es o no una solución definitiva que zanje salomónicamente conflictos como el que ocurrió entre Apple y el FBI, entre el derecho a la privacidad de los datos y la seguridad nacional.

FBI

Joel Bollo, director ejecutivo de una de las principales compañías de análisis forense de datos, el principal desafío ahora es crear una opción intermedia, que no sea una llave maestra, pero que permita a las autoridades en casos fundamentados acceder a la información.

“Hoy es Apple, pero podría ser cualquier otro”, le dice a BBC Mundo Joel Bollo, director ejecutivo de la compañía sueca de análisis forense de datos MSAB, una de las principales competidoras de Cellebrite.

“El principal tema ahora es cómo mantener nuestros teléfonos seguros, prevenir la vigilancia masiva y al mismo tiempo cumplir con los requerimientos necesarios para mantener el bien común”, explica Bollo, quien se autodenomina enemigo de la cibervigilancia masiva.

“Tenemos muchos clientes. El FBI es uno de ellos”, explica su director ejecutivo al ser consultado.

La empresa creó un sistema denominado Tecnología de Acceso a Control Forense (FACT, según sus siglas en inglés) que puede ser utilizado en futuros casos como el del iPhone de San Bernardino.

El sistema se vende como una tercera vía para los casos donde, como en San Bernardino, los organismos de inteligencia y seguridad nacional requieran acceso a la información sin tener que crear una “llave maestra” que vulnere la seguridad y la privacidad del resto de los usuarios.

El método utiliza pares distintos de claves para encriptar y desencriptar información. Es decir, además de contar físicamente con el dispositivo hay que tener dos pares de llaves -o claves-: uno generado por la agencia gubernamental que requiere la información y otra por la empresa que hace el dispositivo.

Farook y su esposa

El FBI argumenta que la información del iPhone de Farook es fundamental para rastrear sus vínculos.

La clave utilizada para cada caso específico que requiera la ley se puede configurar para un número finito (normalmente de 1 a 5) de usos, luego de los cuales queda inválida.

Además, sólo con ambos pares de claves se pueden extraer los datos desde el dispositivo móvil.

¿Se sabrá algún día cómo obtuvo el FBI la información?

Apple anunció que hará todo lo posible para que el FBI revele cómo logró acceder a la información.

Sin embargo, lo más probable es que no pase.

“Es difícil que el FBI haga pública la metodología”, explica García, ya que “es muy probable que la utilicen en futuros casos”.

Probablemente, tampoco revelará oficialmente el nombre de la compañía externa.

La ley en EE.UU. permite a las autoridades retener la fuente de información si se les suministra de forma confidencial, y proteger las metodologías de recolección de datos sensibles de inteligencia.

¿Cómo evitar que tu iPhone sea vigilado?

Lo primero que hay que tener claro es que no hay tecnología a prueba de fallos.

Steve Jobs

“Es poco realista pensar que un aparato que guarda información, ya sea un celular inteligente u otro, es infranqueable”, asegura David Gibson, de Varonis Systems. Ni siquiera los de Steve Jobs (en la foto).

“Es poco realista pensar que un aparato que guarda información, ya sea un celular inteligente u otro, es infranqueable”, asegura Gibson.

Sin embargo, que un tercero haya desarrollado una metodología que aproveche una debilidad “abrirá un debate nada agradable para Apple”, asegura García.

Una de las grandes ventajas que Apple explota en términos de marketing es la de la seguridad en privacidad de sus dispositivos.

“Si el FBI ha aprovechado algún fallo en el hardware del dispositivo, el problema para Apple es altamente complejo ya que obligaría al cambio de dispositivo, o a que los usuarios asumieran el riesgo”, comenta García.

“En el caso de que el fallo fuera lógico, si es identificado por Apple, tal y como en otras tantas ocasiones, una nueva versión de iOS solventaría el problema“.

Es lo que hace Apple cada vez que detecta una metodología para desafiar la seguridad de su sistema operativo.

Fuente: BBC

Roban tus datos de tu android y después te extorsionan

Puede que creas que te estás descargando una aplicación convencional pero, si caes en esta nueva estafa, todos tus datos pasarán a estar en manos de un grupo de hackers. Y, o pagas la extorsión, o tu historial de navegación se enviará a todos tus contactos.

Básicamente, esa es la premisa en la que se basa la nueva estafa en Android descubierta por una empresa de seguridad. Esta nueva amenaza es capaz de camuflarse en cualquier aplicación, y una vez instalada, encripta todos los datos del móvil del usuario.

Eso incluye desde la agenda de contactos hasta las fotografías, pasando también por, atención, el historial de navegación. El usuario no solamente pierde el acceso a toda su información, sino que además ésta pasa a estar en manos de los atacantes.

Si el usuario se niega a abonar el dinero que le exigen los extorsionadores, a lo que se expone no es solamente la pérdida de todos los datos del móvil, sino que también se enfrenta a la amenaza de que todo su historial web de navegación sea enviado por mensaje a sus contactos.

Teniendo en cuenta que, mediante este método, los extorsionadores consiguen acceso completo a la agenda del usuario, la amenaza es más que real.

Tal y como recogen en el blog de Softpedia.com, esta amenaza ya ha sido detectada en una aplicación de contenido para adultos llamada “Porn ‘O’ Mania“. La aplicación dice ofrecer contenido para adultos, pero aprovecha un mensaje de error falso para conseguir que el usuario acepte otorgar permiso completo a todas las funciones de la app.

Por desgracia, entre las funciones ocultas que el usuario acepta sin ser consciente de ello se encuentra el secuestro de todos sus datos.

Robo de datos con extorsión en Android

La buena noticia es que esta amenaza de seguridad no ha sido detectada en ninguna aplicación de la tienda de Google Play. Para caer en este virus en Android habría que descargar aplicaciones desde tiendas extra-oficiales, cosa que, para un usuario medio, está más que desaconsejada.

Por otra parte, los usuarios que tengan la versión de Android 5.0 Lollipop (o superior) en su móvil pueden estar todavía más tranquilos, ya que a partir de dicha versión desapareció el mensaje de error que esta aplicación utiliza para engañar a la víctima.

Para el resto de los usuarios, el mejor consejo pasa por desconfiar de cualquier aplicación disponible en una tienda extra-oficial. Y saber cómo proteger los archivos en Android es un pilar fundamental para evitar las estafas.

Fuente: Noticias Seguridad

Un nuevo ataque utiliza la ingeniería social para que se instalen programas maliciosos

El Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) ha alertado de un nuevo tipo de ataque informático que utiliza la ingeniería social para que el usuario instale en su ordenador programas maliciosos mediante el envío de una supuesta factura. “Estimado cliente, 181735839025_0001.PDF. Si tuviera algún problema la hora de imprimir el fichero pdf, emplee la opción de imprimirlo como imagen. Le informamos que cumpliendo con la normativa mercantil, tributaria y de tratamiento electrónico de datos, han sido firmados electrónicamente con nuestro Certificado Digital dándole una garantía absoluta. Atentamente”.

Si el usuario ha recibido un correo de estas características y ha descargado y ejecutado el fichero, es posible que el ordenador se haya infectado con un malware. Es importante analizarlo con un antivirus para comprobar si está infectado y de ser así, poder desinfectarlo lo antes posible para evitar problemas de seguridad, recuerda el INCIBE.

La ingeniería social es utilizada por los delincuentes para intentar engañarnos de muchas formas diferentes con el objetivo de acceder a información privada, infectar el ordenador con algún tipo de malware o robar datos bancarios. Se han recibido más de 1.000 correos fraudulentos, cuyo propósito es infectar con malware los ordenadores de los usuarios que caigan en la trampa de descargar el adjunto y tratar de abrirlo con un doble clic.

Fuente: Muy Seguridad